PRODUCTOS DISPONIBLES CAJAS PARA PIZZASCotiza Ahora *Apresúrate antes que se agoten.
Back to Blog
Prototipos de envases de cartulina y cartón para alimentos junto a fichas técnicas de ecodiseño

Ecodiseño de envases de alimentos: lo que viene para Chile

La conversación sobre los envases de alimentos está cambiando. Ya no se trata solo de cumplir una prohibición o reemplazar un producto de un solo uso. Para los equipos de compras y sustentabilidad, el desafío es diseñar y seleccionar soluciones que protejan el alimento, funcionen en la operación y reduzcan impactos durante todo su ciclo de vida.

En ese contexto, el ecodiseño de envases de alimentos comienza a ganar relevancia. La Ley PUSU marca un cambio concreto, mientras que las nuevas regulaciones internacionales muestran hacia dónde se mueve el mercado: prevención de residuos, eficiencia material, reciclabilidad, reutilización y mayor trazabilidad ambiental.

¿Qué está cambiando con la regulación de envases de alimentos?

La regulación está dejando de concentrarse únicamente en el residuo final y comienza a influir en las decisiones tomadas antes de fabricar el envase. La Ley 21.368, conocida como Ley PUSU, tiene como objetivo proteger el medio ambiente y disminuir la generación de residuos mediante límites a la entrega de productos de un solo uso, fomento de la reutilización y certificación de determinados plásticos.

La norma incluye dentro de los productos de un solo uso las cajas, envases de comida preparada y bandejas que no sean reutilizables. Además, diferencia entre el consumo dentro y fuera del establecimiento de expendio de alimentos. Para el consumo dentro del local, la ley establece restricciones específicas. Para el consumo fuera, permite productos desechables de materiales valorizables distintos del plástico, bajo las condiciones que establece la propia norma.

Por eso, una decisión de compra no debería comenzar únicamente con la pregunta “¿este envase cumple?”. También conviene preguntar qué función cumple, cómo se comporta en la cadena logística y qué alternativas existen para reducir residuos sin comprometer el alimento.

La información del Ministerio del Medio Ambiente sobre la Ley PUSU confirma que el marco busca limitar productos de un solo uso en establecimientos de alimentos, fomentar la reutilización y avanzar hacia una economía circular de los plásticos.

¿Qué significa el ecodiseño de envases de alimentos?

El ecodiseño de envases de alimentos consiste en incorporar criterios ambientales desde la concepción del envase. La decisión debe considerar, al mismo tiempo, el uso eficiente de materiales, la protección del producto, la operación, el transporte y el destino del envase después de su uso.

En términos prácticos, el ecodiseño puede incluir cinco preguntas:

  1. ¿Es posible reducir material sin perder resistencia o funcionalidad?
  2. ¿El formato facilita el almacenamiento, la manipulación y el transporte?
  3. ¿La solución evita combinaciones o componentes que dificultan su valorización?
  4. ¿El envase protege adecuadamente el alimento y ayuda a prevenir pérdidas?
  5. ¿La empresa cuenta con información técnica para explicar su elección?

Esto también significa evitar una simplificación frecuente: asumir que un envase es automáticamente sustentable solo por estar fabricado con un material determinado. La evaluación depende del formato, el gramaje, el uso, la distancia de transporte, la infraestructura disponible y el comportamiento posterior al consumo.

Un envase demasiado liviano puede fallar durante el despacho y provocar daños, devoluciones o desperdicio de alimentos. En cambio, un envase sobredimensionado puede utilizar más material del necesario y aumentar costos logísticos. El objetivo del ecodiseño es buscar un equilibrio verificable.

¿Cómo se relaciona el ecodiseño con el cambio climático?

El vínculo aparece en todas las etapas del ciclo de vida: extracción de materias primas, fabricación, conversión, transporte, almacenamiento, uso y gestión del residuo. Por eso, el cambio climático obliga a ampliar la evaluación más allá de la composición del envase.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente utiliza el análisis de ciclo de vida para comparar impactos ambientales de envases de alimentos de un solo uso y sus alternativas. Esta metodología permite observar el desempeño potencial de una solución a lo largo de su cadena de valor, en lugar de juzgarla por una sola característica.

Para un comprador técnico, esta mirada cambia la conversación. La pregunta no es simplemente “¿qué material tiene menor impacto?”. Es más útil preguntar:

¿Qué solución entrega la protección necesaria usando los recursos de manera eficiente y con un fin de vida compatible con el sistema disponible?

La respuesta puede variar según el producto. Un envase para alimentos secos no enfrenta las mismas exigencias que una solución para comidas calientes, productos con grasa, pastelería o alimentos que deben recorrer largas distancias. Por eso, la sustentabilidad debe dialogar con la inocuidad, la resistencia, la vida útil y la logística.

¿Qué señales internacionales anticipan la próxima etapa regulatoria?

Las normas internacionales muestran una tendencia clara: el envase se está regulando como un sistema completo y no solo como un residuo posterior al consumo.

La Comisión Europea señala que el Reglamento de Envases y Residuos de Envases 2025/40 cubre el ciclo completo, desde el diseño del producto hasta la gestión del residuo. Entre sus objetivos se encuentran reducir la cantidad de envases y residuos, disminuir el uso de materias primas vírgenes y avanzar hacia envases reciclables de manera económicamente viable.

Esta regulación europea no se aplica automáticamente a todas las empresas chilenas. Sin embargo, funciona como una señal relevante para quienes exportan, trabajan con cadenas internacionales o abastecen a compañías que deben responder a compromisos globales de sustentabilidad.

También anticipa un cambio en las conversaciones comerciales. Los compradores pueden comenzar a solicitar más información sobre composición, reciclabilidad, sustancias utilizadas, desempeño logístico, contenido de material y gestión posterior al uso. La documentación técnica dejará de ser un respaldo secundario y pasará a formar parte de la propuesta de valor del envase.

¿Qué deberían revisar hoy los compradores técnicos y equipos de sustentabilidad?

Los equipos técnicos pueden prepararse convirtiendo el ecodiseño en una pauta de evaluación para nuevas compras y desarrollos. No es necesario esperar una nueva obligación legal para comenzar a ordenar la información.

Una revisión inicial puede considerar estos criterios:

CriterioPregunta para compras
Desempeño¿El envase protege el alimento durante toda la operación?
Materialidad¿Se puede reducir material sin perder funcionalidad?
Inocuidad¿La solución es adecuada para el contacto previsto con alimentos?
Fin de vida¿Qué ocurre con el envase después de su uso?
Logística¿El formato optimiza almacenamiento y transporte?
Evidencia¿Qué información técnica respalda la decisión?

La evaluación también debería involucrar a varias áreas. Compras puede revisar especificaciones y costos. Operaciones puede validar el desempeño en línea. Calidad puede revisar requisitos de inocuidad. Sustentabilidad puede analizar el ciclo de vida y el fin de uso. Así, la decisión deja de depender de una sola variable.

En el caso de un nuevo formato, conviene solicitar información sobre medidas, peso, estructura, uso previsto, condiciones de almacenamiento y recomendaciones de disposición. También es recomendable registrar por qué se eligió una alternativa y qué problema operativo o ambiental busca resolver.

¿Qué lugar ocupan la Ley PUSU y la Ley REP en esta conversación?

La Ley PUSU y la Ley REP forman parte del contexto regulatorio, pero no cumplen la misma función. La Ley PUSU se relaciona con la entrega y el uso de determinados productos de un solo uso en establecimientos de expendio de alimentos. La Ley REP establece obligaciones asociadas a productos prioritarios y a la gestión de sus residuos, de acuerdo con el rol que tenga cada actor.

Confundir ambos marcos puede llevar a decisiones incompletas. Una empresa debe revisar qué obligación le corresponde según su actividad, el producto involucrado, el canal de comercialización y el mercado de destino.

En este artículo, la Ley PUSU se presenta como una señal concreta del cambio regulatorio. El foco principal, sin embargo, es más amplio: el ecodiseño como criterio para anticipar exigencias, reducir riesgos y tomar mejores decisiones técnicas sobre envases de alimentos.

Para profundizar en este contexto, puedes revisar también el artículo sobre envases de cartulina y cartón vinculados con la Ley PUSU.

¿Por qué conviene prepararse antes de que cambie la obligación legal?

Prepararse con anticipación permite reducir ajustes de última hora y comparar alternativas con información más completa. También ayuda a evitar que la sustentabilidad se convierta en una decisión aislada del área de compras o en una respuesta reactiva frente a una fiscalización.

El primer paso puede ser sencillo: incorporar criterios ambientales en las fichas técnicas y solicitudes de cotización. Luego, la empresa puede establecer una pauta común para comparar formatos, materiales, desempeño y fin de vida.

Este trabajo ofrece una ventaja adicional. Cuando los equipos conocen las restricciones y oportunidades de cada envase, pueden conversar con proveedores desde una base técnica. Así, la innovación no se limita a cambiar un material, sino que puede incluir ajustes en el formato, la cantidad utilizada, la protección del producto y la eficiencia logística.

El futuro de los envases de alimentos no se definirá únicamente por una lista de materiales permitidos o prohibidos.

La tendencia apunta a decisiones más completas, en las que el diseño, la protección del alimento, la logística y el fin de vida se evalúan en conjunto.

La Ley PUSU representa un avance concreto dentro de ese proceso, pero el ecodiseño ofrece una mirada más amplia para prepararse frente al cambio climático y a la evolución regulatoria. Para los encargados de compras, comenzar ahora significa construir criterios comparables, documentar decisiones y trabajar con proveedores capaces de responder con información verificable.

Preguntas Frecuentes

El ecodiseño incorpora criterios ambientales desde el desarrollo del envase. Considera materialidad, peso, protección del alimento, logística, reutilización, reciclabilidad y gestión posterior al uso, sin dejar de lado la inocuidad y la funcionalidad.

No de manera general. La Ley 21.368 establece reglas específicas para productos de un solo uso, establecimientos de expendio de alimentos y modalidades de consumo. Su aplicación depende del producto, material, contexto y disposición particular de la norma.

El ecodiseño permite considerar los impactos asociados al envase durante su ciclo de vida, desde las materias primas hasta su gestión posterior. Esta mirada ayuda a evitar decisiones basadas únicamente en el material o en una sola etapa del proceso.

No. La Ley PUSU aborda principalmente la entrega y el uso de ciertos productos de un solo uso en establecimientos de alimentos. La Ley REP se relaciona con la responsabilidad y gestión de residuos de productos prioritarios, según el rol de cada actor.

Debería revisar la función del envase, su desempeño, inocuidad, peso, composición, eficiencia logística, información técnica disponible y opciones de valorización o gestión posterior al uso.

¿Quieres anticiparte a las nuevas exigencias para tus envases?

Habla con nuestro equipo sobre cumplimiento y revisa qué criterios técnicos conviene considerar en tus próximos desarrollos de envases para alimentos.

Share this post

Back to Blog